La lógica es similar a la de las pymes. Pero no es la
misma. Para empezar, un profesional tiene su marca propia absoluta y totalmente
asociada a su nombre. Acá no hay nombres de fantasía, sino que la identidad
está totalmente ligada al prestigio profesional.
Por otro lado, hay un tema de formas. ¿Es confiable que un
médico se autopromueva, al estilo "llame ya"?, ¿se ve bien que un
abogado aparezca haciendo publicidad de sí mismo, contando sus propios logros?.
Y así sucesivamente.
Creo que la identidad de un profesional está totalmente
ligada al beneficio de sus propios clientes (pacientes). Es la confianza, la
solidez profesional, la ética. Son valores duros intransables, rigurosos.
Tal vez por esa misma razón, es que algunos profesionales,
sobre todo de carreras que tienen un gran prestigio académico, miran con recelo
el marketing. Más aún, lo ven con desconfianza y con un prejuicio de que quien
hace marketing, puede ser un charlatán o incluso ser marginado del círculo
exclusivo de pertenencia.
Pero hoy, con Internet, con la globalización, con la forma
de ver el mundo, con personas cada vez con más acceso a información y, como
decía Alvin Toffler en El Cambio del Poder: "con la caída de los dioses de
bata blanca", ya nada se acepta ideológicamente, a ciegas, sino que se
cuestiona y se contrastan las opiniones profesionales.
En este nuevo mundo, mucho más analítico y cuestionador,
creemos que tiene más importancia que nunca el escuchar al mercado, a los
clientes, a los pacientes. Escuchar sus preocupaciones, sus temores, sus
miedos, sus necesidades.
Escucharlos a ellos, no a nosotros mismos. Y desde ya, como
lo hemos dicho varias veces, ese simple (y a la vez escaso) acto de saber
escuchar qué quieren realmente nuestros clientes, parte nuestra primera acción
de marketing.
Por eso, las comunidades, las referencias, el ser más
impermeables a las campañas tradicionales de publicidad, representan las
maneras más efectivas de marketearse. "Sí, lo conozco, me atendió a mí y
es muy serio" o "Sí, su conocimiento del tema es evidente e hizo tal
o cual cosa que me impresionó positivamente" o "Sí, él estuvo
permanentemente involucrado en todo el proceso, donde su prolijidad y niveles
de excelencia se manifestaron en todo momento".
Entonces, ¿cómo marketear nuestros servicios
profesionales?. En 3 pasos:
1.- Escuchar, siempre escuchar a nuestro mercado objetivo,
qué quieren, qué necesitan, a qué son sensibles.
2.- Preocuparse de satisfacer esas necesidades, a través de
prácticas de seriedad, profesionalismo a toda prueba, valores y solidez.
3.- Que el marketing se encargue de difundir estos valores.
Un buen sitio que resuma los beneficios de la oferta, participar activamente en
blogs de especialidades, redes sociales para profesionales (para mí, la más
madura hoy: Linkedin), una manera de ser que transmita justamente una
consistencia con la oferta.
Si tienen ideas al respecto, bienvenidas son! Por lo
pronto, cada vez hay más profesionales independientes que están incorporando el
marketing como elemento estratégico de su propia oferta.


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